jueves, 4 de diciembre de 2008

Del Cine Numancia a la Pizzeria Don Antonio: Dos Enigmas…

Hablo de mediados de los 70’s. Y sí, era otro Luján, otra provincia, otro País, otro Mundo, quizás hasta otra Galaxia, vaya uno a saber… pero no lo digo apelando a juicio de valor, sino descriptivamente. Los gustos personales, la recreación, los anhelos, la ropa, obviamente eran solidarias de la época, también lo eran las habilitaciones, y no hablo de la Municipalidad, sino aquello que UNO se habilitaba a hacer. De las formas particulares que tomaban: el decir, el vestir, el comer, dentro de lo que la época permitía, dentro de lo que circulaba. Y en aquellos años la recreación, las salidas, eran realmente pocas. Comer, era sinónimo de comer en casa, solo los viajantes, las personas solas, o en su defecto los turistas se adentraban en espacios pagos para la ingesta alimentaría. Comer afuera, era mas bien un sinónimo de soledad o en su defecto de “turista”, como fuera no revistaba la categoría de local, sino apuntaba a la marginalidad, de hecho en la cotidianeidad era un fenómeno marginal. O dicho de otra forma; mayoritariamente, masivamente la gente de la Ciudad comía en su casa; más aún en esa época si hubiera acompañado de la expresión: “...Como Dios manda”. Para decirlos mas rápidamente, no pasaba por tener o no tener el dinero para hacerlo, no era un distingo dinerario, aun los pudientes no estilaban comer fuera. Así las cosas, aquellos adolescentes que éramos, muy eventualmente nos dábamos el gusto de ir al Cine Numancia, y más excepcionalmente aún, se completaba la salida comiendo pizza en Don Antonio. ¿Dónde quedaba? Frente al Cine, en parte de lo que actualmente es Beba Bebe o quizás Mapuche, no podría precisar con exactitud. El lugar, un largísimo y angosto salón, con escasos parroquianos, en cuyo fondo se ampliaba en un “Salon Familiar”, donde paradojalmente nunca vi una sola familia. Pero, para mi era un mágico lugar, dotado de la “belleza” y alegría de poder vivir un momento diferente.. Atento a la economía de pensamientos y de mi bolsillo, mucha veces era vivenciado con cierta culpa, ya que proviniendo de una familia tipo, de clase media, nuestros mayores no se permitían tales salidas, por lo que en un punto, estaba transgrediendo cierto ideario familiar. Pero se disfrutaba como quien come un alfajor en pequeñísima porciones para así tratar “mágicamente” de que se prolongar el momento, haciendo cierto recorte infinitesimal del mismo y “sentir” cada “diferencial” de placer…. La Pizza?, muy rica, al molde, media masa, como no se consigue hoy prácticamente en todo Luján, atento a la “dictadura” de la pizza a la piedra lo cual amerita y tendrá un post por separado. Seguramente, el recuerdo de su sabor esté atravesado por el desfiladero de la nostalgia que imprime un carácter sublime a ciertos eventos pretéritos de los cuales solo queda las trazas de la evocación. Finalmente, volver a casa por la noche, en aquellas calles poco transitadas, caminando sin sobresalto, desandando San Martín, hasta Humberto y luego mas allá hasta Alvear….
Finalmente el Enigma: Por qué el Cine se llamaba Numancia?, cual era el significado de los escudos a los costados de la pantalla?, la pesquisa familiar de entonces nos decía que se trataba de localidades de España, situación chequeada por mi inquieto espíritu infantil/pre-adolescente en el Diccionario Sopena. Igualmente, persistía la inquietud, ¿quien/es habían decidido ese nombre y porqué?, ¿se trataba de un homenaje de los dueños a su lugar de nacimiento o conmemoración de algún antepasado?. Y por otro lado, ¿Quién era Don Antonio?, de donde surgió el nombre de la cuasi única pizzería de antaño ( junto con la Pizzería Colón, frente a la Plaza). Enigmas, qué, a no dudarlo, son dignos de un capítulo del History Channel de Lujan… Quizás alguien pueda arrojar alguna luz sobre el particular.

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